Saturday, January 12, 2013

David Byrne y la afirmación constante: “This must be the place”




  “Talking Heads fue una de las bandas más irónicas y cínicas y psycho-pop y etno-vanguardistas de todos los tiempos, mutando de disco a disco, orbitando desde las luces de la Nueva York yuppie/warholiana hasta las oscuridades rítmicas de cyber-Africa para casi acabar fundando, tal vez sin darse cuenta, los corrales del avanguard-country” 
Rodrigo Fresan


 

Por Andrés Emilio León Rodríguez | @lectorurbano


Siempre imaginé a David Byrne caminando, mirando hacia arriba. Cada vez que escucho las primeras canciones de Talking Heads y voy marcando la composición, lo imagino de nuevo, mirando New York, fijándose en los objetos de las personas, contando los edificios. Siempre he coleccionado ciertas pistas para pensar que tiene un poco de déficit de atención; me parece de esos sensibles que van recopilando lo que pueden para hacerlo saltar en pedazos -con una risa precisa- en un momento justo.

Cuando la banda comenzó a despegar, 1978 también se levantaba con fuerza. The Police tenía algunos éxitos. The Clash seguía muy pegado a las noticias y componiendo fuerte y Stevie Wonder venía consolidando un imperio alternativo de composiciones amorosas bañadas por un altísimo nivel de ejecución.


Talking Heads - Psycho Killer

Michael Jackson ya rondaba la esquina… pero en medio de todo esto, tímidamente las cámaras comenzaron a dar cierto espacio a una banda “nueva” y un poco extraña. Hacían un pop muy contagiante (las melodías de Byrne son casi perfectas en ese sentido) con arreglos interesantes y letras con un mensaje totalmente particular. No eran mensajes abiertos… en estas letras se podía leer la cabeza de alguien diferente, reconstruyendo toda disrupción.

Un ejemplo de esto, es “Dont worry about the Goverment”, en donde Byrne va contándonos su experiencia del crecimiento de la industria de la construcción en su país, poblado de edificios para elegir. Algo que siento a veces, es que mientras varias bandas de la época profundizaban en sus temáticas sobre política, Talking Heads se metía sobre como se sentía la gente en medio de todo el desorden ciudadano, histórico, de una época de avance. La banda enfocó de esta manera su primer disco. Una gran fiesta desordenada llamada “Talking Head:77”.


Talking Heads - Don't Worry About the Government


Luego de idas y venidas de varios nombres, la banda se juntó con el productor Brian Eno, esperando darle más fuerza al sonido y experimentación que querían lograr. El ingles tenía a su favor el gran trabajo desplegado con David Bowie y Roxy Music. Lo mejor de esta unión quedó plasmado en Remain in Light (1980) -del cual destaca la progresiva “Once in a Lifetime”-, influenciado principalmente por el Afro-Beat de la banda Nigeriana Fela Kuti. Byrne quedaría para siempre adicto a la “música del mundo” y desde ahí el concepto de “home” que había abordado en “This must be the place (naive melody)” grabada en el 83, se iría ampliando más allá de cualquier pared o continente.


Talking Heads - This must be the place


La necesidad de experimentación llevó a Byrne y el resto de la banda a jugar mucho en los otros discos. Sin embargo, luego de añadir un corto periodo de silencio, en el 88 nació “Luaka Bop”, sello disquero para promover el World music (que impulsó en USA las carreras de artistas tan diversos como Silvio Rodríguez y los Amigos Invisibles), con el que se dio el lujo de lanzar su primer disco solista llamado “Rei Momo”.

Rei Momo fue toda una revelación -para mi, ¡es una de las propuestas más intrépidas realizadas por un escocés!-. Era una especie de respuesta de Byrne para Graceland de Paul Simon. Sin embargo, acá, el ex integrante de Talking Heads rompía cualquier expectativa al asociarse a los productores Willie Colón, Johnny Pacheco y Andy González (Fania) para comenzar a experimentar con la Salsa, Merengue, Samba y otros ritmos latinos. Inclusive se dio el gusto de invitar y cantar a dúo con Celia Cruz, para lograr “Loco de amor”, una de las mejores canciones del disco. Sin embargo, el hit principal tiene nombre: “Dirty old town”, en donde el compositor vuelve a ver a su ciudad de siempre, pero esta vez se detiene para resaltar los detalles desde otros ojos, matizados por otro sabor: “Well, there are sixteen people in Danny's apartment, sixteen people are living in there”. Siempre bromeo diciendo que Danny debería ser parte de la numerosa banda que acompaña al compositor en vivo… de esa interacción seguramente nació la historia.


David Byrne - Dirty Old Town


Los trombones pueblan los sonidos y el cabello de David se despeina en cada ejecución. Pero a pesar de tanta diversión y aprendizaje (para mi Willie Colón sigue siendo como una especie de Mc Cartney), el hogar siempre agarra nuevos colores. Y con su ejército de ojos diversos se fue a probar nuevas visiones, en donde lo que más destacó fue su trabajo con Marisa Monte, grabando un tema de Antonio Carlos Jobim (Waters of March), o su participación en trabajos interesantes de música electrónica, además de coverear de manera memorable algunos de sus hits de los 80, como lo realizado con “Memories can´t wait” -en donde suma un cuarteto y una corista impresionante-, sobre la cual Moby siempre comentó que era “la mejor canción sobre drogas” que había experimentado.


David Byrne - Memories can't wait


Ahora, Talking Heads forma parte del salón de la fama. Sus integrantes inclusive han participado de trabajos atractivos como es el caso de Chris Frantz y Tina Weymouth, quienes fueron productores de “Rey Azucar” de los Fabulosos Cádillacs, disco que contiene el éxito “Mal bicho”; e integran desde el 2001, la banda “animada" Gorillaz, junto al líder de Blur, Damon Albarn.


David Byrne sigue dando vueltas. Metido en la tecnología, se encarga de componer música para películas y se ha dado tiempo hasta para convertir un edificio en un instrumento musical -mirar-.


Fiel a su estilo que describe en "Road to nowhere", continúa escribiendo, componiendo, actuando, produciendo, viajando, descubriendo y apoyando a artistas diferentes, que de una u otra forma forman parte de los alicientes que lo ayudan a continuar decorando su ideal de hogar, ese que se nutre cada día, de música, con la gente adecuada, la dosis perfecta de sorpresa, abrazos e inmortalidad.


La Portuaria y David Byrne - Hoy no le temo a la muerte

Thursday, January 03, 2013

Las profundidades de Carlos Méndez


Por Andrés Emilio León Rodríguez | @lectorurbano

Coca ingresa al GreenHouse de la Avenida Argentina en Panamá y se acerca lentamente a la mesera del lugar. Le dice “hola vengo por…” y la interrumpen con “ah… usted viene por el disco”. Coca sorprendida insiste “eh… como sabe que vengo por eso” y le responden: me dijeron que vendría.

La mesera se va con una sonrisa, le dice que espere un momento. Entra a la cocina y de ahí, saca el nuevo disco de Carlos Méndez. Coca sorprendida, porque le dicen que el pago es en efectivo (me cuenta que en Panamá todo se cancela con tarjeta de crédito), suelta 20 dólares y ambas se dicen adiós. Coca sale con un sabor divertido del lugar, mira el disco y se ríe pues no le dan factura, ni bolsita… y se lleva el Mar desnudo al automóvil.


El disco me llegó después de 2 días, conservando aún ese olor a cocina, intimidad y frescura. Días antes le había escrito al facebook de Carlos preguntando donde podía conseguirlo, ya que en las tiendas solo se encontraba su primer álbum. Él respondió cálidamente con una dirección y envió abrazos hasta Quito.




Curiosamente, pude escuchar con atención todo el disco en Punta Blanca, playa donde me llevo todos las cosas que quiero disfrutar con atención. Ahí, junto a la brisa comencé a escribir la presente reseña y simplemente pensé que luego de un gran trabajo realizado en “Depie” -donde me destacan canciones como Armonía, Normal y Cronológicamente-, Carlos Méndez regresa ahora con Mar, un disco menos roquero que el anterior, en donde se lo siente mucho más íntimo y cercano a sí mismo, a las cosas que tiene que decir y cómodo con su forma de expresarlo. Por ahí el haber grabado gran parte en Panamá ayudó (la vez pasada viajó a Buenos Aires para grabar con Tweety González), pues se siente y escucha a un ser humano buscando los sonidos dentro para luego plasmarlo en sus letras, en parte como sucede en Napito, el segundo tema del disco que suena muy etéreo:

“Y dentro de mí hay un eterno vacío y es mío,
desde que no estás empecé a cantar y así te sigo.”

Simple es otro tema emocionante que destaca por su melodía y letra reflexiva. La canción va creciendo en cada esquina y me deja una frase muy cerca de la piel:

“Adentro tuyo todo es simple, hay que encontrarse bien
Cuando todo es más tranquilo y normal llega el silencio”


Carlos Méndez - Maqueta de la canción Simple

Mar es la cuarta canción del disco. Y hago una parada especial. El tema tiene una sensibilidad brutal y destaca por su dualidad. Carlos juega mucho con la letra y el tema puede ser “leído” de 2 formas. Una canción abstracta con analogías sobre las profundidades del ser humano y una melodía sencilla cantada a su hija, quien tiene el mismo nombre que la canción y el disco. Me recuerda mucho a lo que me generó en su momento el álbum doble Songs in the Key of Life de Stevie Wonder, en donde a pesar de la presión de la disquera, el gran músico estadounidense insistió que Isn't she lovely arrancara con el llanto de su hija Aisha al nacer. En el caso de Mar (que cierra con la vocecita de la hija de Carlos cantando el coro), la marea sube con la aparición muy sencilla de loops, programación y una melodía delicada de una guitarra que sin ganas de presumir, lanza al agua una serie de anclas musicales que estabilizan el tema.

Me gustan mucho los arreglos de Tweety en teclados, que sutiles, acompañan la voz de Carlos. Aquí hay otro tema interesante: Su forma de cantar. El panameño me destaca porque no lo siento un músico tan enfocado en lo técnico, o académico; es más bien fresco, porque canta como quien decora con música la casa para su hija, alguien quien abre las vísceras y dice “Hoy mis costas se llenan porque ha entrado el agua del mar” o  “y cuando estás riendo la casa se llena de luz, tu madre está pensando que este tiempo queda con nosotros”.



Carlos Méndez - Mar


El artista continúa igual acercando sus profundidades, expresando y afirmando de quien es este tiempo:

“Hoy mi acantilado me trae nuevos tiempos
Y ha pasado el miedo, quedamos viéndote llegar
Y si tú, te caes, te levantaré mil veces”

Al final de la canción uno queda sensible, teniendo muy claro que en este mundo sonoro que se construye, el tiempo y cielo son de Mar.


Dakota es la siguiente canción del disco, divertida, explosiva; perfecta para abrir las ventanas del auto y escucharlo mientras el aire despeina todo, y las ideas vuelan entre el polvo. Es interesante la estructura de este tema, que transcurre de manera progresiva, acerca su letra a Lennon y le rinde tributo casi desde el Strawberry Fields Memorial:

“Crecerás en el suelo, como un árbol que está a punto de nacer
Se abrirán las canciones que golpean al humano tan adentro”.

Ventolina, la 6ta canción es hermosa. Tiene una suavidad que ambienta la emoción de los vendavales: “Y una extraña ventolina golpea sin cesar, nos trae tiempos felices, vientos celestes”. Esta canción siempre la siento como hecha para pasar de sabor. Para preparar el paladar de los oídos y acercarlos al siguiente tema.

Desayuno Chino es una gran historia, en donde Carlos nos cuenta de gran manera en una mañana, reflexiones y sentimientos de un momento. Me parece una de las mejores canciones del disco, por las imágenes que propone y el acompañamiento armonioso. Tiene una melodía imposible de olvidar, muy llena del mar de Panamá y del atrevimiento de calle:

“Mi día se llena repleto de cosas
mi gente te toca, te tengo en mi boca
en mi dirección, en mi anatomía
en mi alma desnuda de noche y de día

Sin miedo, con tiempo
sin mi awebazón de andar desbocado
mirando a la luna, pendiente, naciente, creciente
siempre resistente de lo que te pueda pasar

Ojalá no te haga falta nada
Yo veo en tu mirada”

Carlos Méndez - Desayuno Chino - Ensayo

El siguiente tema es uno de los preferidos desde el sentido musical. Los teclados de Tweety le suman un sonido muy rico y por momentos las guitarras dejan de ser lo que más destaca para que unos dedos rítmicos guíen todo. Carlos insiste y nos dice que se quedará viendo todo, esta vez. Tiempos modernos muy bien expresados, él solo observa y lo resume: “Tanta gente corriendo todos de repente, salir, entrar, ganar, perder, sufrir, hablar de más, ay, estos son tiempos jodidos”.


Por otro lado, “los entierros” es un gran cover del hit salsero compuesto por Tite Curet Alonso e interpretado por Cheo Feliciano allá por el 79. En este caso, con un jazz subterráneo, rinde tributo a un histórico tema panameño, vuelve a las raíces y propone.

Pasos, el último tema del disco, fue compuesta por Ignacio Méndez. Aquí la familia se junta y le suma algo delicado para cuando baja la marea.


Para el final dejo al primer tema del disco. No necesariamente porque me parezca el mejor (sin embargo pienso que es notable), sino porque fue la canción que me acercó a este nuevo álbum. Con un video muy fiel al artista -dirigido por Ana Endara Mislov-, Carlos se sube a un taxi y observa como un Nocturno vigilante, lo que pasa en su ciudad.

“Hay un edificio platinado cambiando el panorama de lo que antes había aquí
flores en el mar, gente buena, quitando la condena de este mundo que sin ti
hoy nos mira, me ven seguir…”


 Carlos Méndez - Nocturno vigilante - video oficial


Debo destacar del disco su afinado arte, principalmente liderado e ilustrado por Ignacio y Nina Méndez. También resalto la fotografía Raphael Salazar y Jose Castrellón. Este gran álbum producido por Tweety González y masterizado por Daniel Ovie, fue grabado en Panamá en PTY Studios, excepto uno de los temas grabado en Insomnio Studios, más la grabación y voces en Buenos Aires en Tornasolado Estudio - El Pie, entre julio y septiembre de 2011.




Me pasa algo similar con lo que mencioné sobre Jorge Drexler al inicio de la década pasada. Para mí, Carlos Méndez es el músico a seguir. Lo que está haciendo es maravilloso, delicado, transparente y honesto, algo muy profundo que va creciendo de a poco.



Monday, October 15, 2012

9 ingredientes para un gran Caldo de Cultivo



Por Andrés Emilio León Rodríguez


Todo comienza con el rasgado de la guitarra… agudo, afilado, que se mete a cuchilladas en el oído de una trompeta que agoniza lentamente, paneada a la derecha.

Luego, el empuje de las cuerdas medias de la guitarra de Luis Rueda que terminan en un riff poderoso, descarado, que se turna entre las cuerdas gruesas del bajo de Dandabass (Daniel Rodríguez) y las caricias al esterbil de Juan José Ponce para luego reventar. El trombón del Ruso acompañan el riff, Dandabass con la mano abierta dándole una paliza al bajo con las yemas y todo arriba, fuerte pero afinado.

Así arranca el nuevo disco de Luis Rueda & el Feroz Tren Expreso. Así estalla “Crimen exquisito”. Como lo hacía Rubén Blades en algunas canciones: ambientando.

Pasados los 2:30 minutos, comienza una persecución musical, la banda corriendo entre los redobles de Juan José, y una melodía jugosa del bajo que podríamos definir como el solo de la canción que se escurre y escapa de los tomos agudos de Luis jugando con la distorsión.

Un punto a destacar, es la siempre interesante combinación de melodías que fusiona la sesión rítmica entre Dandabass y Juan José. Un bajo que cuida mucho los sonidos y la creatividad, junto a una batería que le da gran protagonismo al “China” en cada uno de sus redobles.

La voz de Luis se presenta fuerte, añeja, libre, al igual que sus letras. Más maduro, jugando con imágenes, conceptos e ironía.

La letra es más paisajista. Pero muestra un ambiente oscuro, lleno de veredas sucias, cielo nublado y ropa sin planchar. Ahí va Luis diciéndonos con voz clara:

“Ronca ronca el frío pavimento
me envenena este negro sentimiento
la alegría la arranco de mis días
y me la inyecto soñando en tu agonía
Pero con el cóctel frío, lo normal es tan normal,
quiero llevar la noche hacía delante
quiero llevar la noche hacía delante
quiero llevar la noche hacía delante
y bañarme en sangre de vigilante”

Lo siento a Luis interesado en impactar, en causar una saturación de emociones, para que la gente despierte. Lo veo cantándole a una generación pasiva, predecible… y esta canción, es su forma de dejar en shock a una audiencia que debe tener los sentidos bien afilados, para recibir este disco y beberlo con atención.

La "burbuja", donde se preparó el caldo

Luego de 2 segundos de silencio. Aparece una guitarra tranquila y hasta con cierta pereza. Es el inicio de La Brecha, que en la entrada, tiene el trombón perezoso del Ruso Sasha (Alexander Folkistein) filtrándose como agua de cañería rota… suave, estirándose como gato recién despierto. Juano que refresca con la tocada rítmica y Dandabass que le pone las tildes golpeando las cuerdas medias del bajo, mientras Luis canta en sepia, observando:

"El miedo envuelve y nos empuja a todos
a intentar ser sostenidos de algún modo
a buscar barrer de culpas la conciencia.
Y el cuento va en aumento, un dogma acecha
de tu inocencia come y se aprovecha.

Para ser sometidos y anulados,
al capricho de rebaños humanos
intentando el vacío que llevamos… rellenar.
La historia se repite y se complica
pensar por ti mismo Dios ni lo permita
de sospecha es la cosecha
si al blanco nunca fue a parar la flecha"

La guitarra de Luis tiene una armonía muy estimulante en el coro y junto a la letra se edifican trenzas de dudas sobre lo que creemos, sobre –como dice Lucho- “la necesidad de abarcar directa y racionalmente el tema de la fe ciega en las instituciones, en las religiones, en las tradiciones, en los gobiernos y en toda forma de dogma”.
Mención especial para el trabajo de cierre de la banda. El Ruso suspira igualmente, como desganado y sin fe para que llegue el fin de la mejor canción del disco.

La banda planificando la grabación

Luego, pequeños fantasmas de Queen of the Stone Age saltan entre los acordes y arranca “1000 veces 1”, donde la banda trabaja una plataforma musical para que Luis cante. Esta canción es como un pretexto de Lucho para escribir…

“Te digo Hola, hola, no te interesa que mueva tus piolas, con tal de ser parte de la bola… la que avanza y progresa la que reza ¿porqué todo el mundo reza? Al fin de cuentas todo súper bien, en el trabajo todo súper bien… ¿ya conseguiste un ascenso sin importar el nervio tenso de ni por una puta vez poder gritar “así lo pienso”? Y te acomodas feliz a una manada y muerdes siempre la dulce carnada de ser un buen tipo, pegado al esquema, mientras tus ideas las castra el sistema o dime... ¿acaso fuiste lo que querías ser?, ¿acaso viste lo que querías ver? si aceptas la cornada, tu suerte está echada y tus pasos no abran significado nada”.

Luis tiene razón: “nada es mejor que ser siempre tú” y lo canta con la certeza de que nada te garantiza nada… aún siendo lo que querías ser.



“La mala reputación” ha sido la canción más promocionada del disco. Difícil no “seguirle el paso” desde el inicio a este cover de Georges Brassens. Excelente vientos, buenos coros… esta canción pasó por varios intentos de mezcla, hasta que finalmente Robert Serlinn de “Mute”, logró el sonido crudo que la banda quería.

“El Regalo”, tuvo un interesante aporte de Pedro Ortiz Jr en los coros. Paneado a la izquierda, el buen muchacho se desestresa al pié del micrófono, canta con los ojos cerrados y se imagina por unos minutos un rock star. Otro excelente cover del Feroz Tren Expreso, rescatando una canción que la Trifullka grabó en el 2000 para integrar el recordado “Efecto Placebo” (gran disco colmado de pasión, sin embargo con poco éxito comercial… que difícil debe ser superar el impacto anterior de un “mucha rabia”). Me parece que este es el mejor ejemplo de cómo una gran banda puede resucitar una canción hasta llevarla a ser memorable e inmortal. Eso, es lo interesante de un caldo de cultivo.


Mientras uno se toma el tiempo para recordar, y las fotos poblan el cerebro… es inevitable entrar en una atmósfera lenta. Las inspiraciones… las reflexiones, tantas cosas pueden haber movido a la banda a siluetear la -desde ya- famosa “Motorcillo Irracional”. Eriza desde el inicio en que te va llevando de la suavidad más noble, la honestidad más dulce… a estrellarte contra la negativa de poder evitar el no ser radical. 1:54… y el grito de Luis quemando los bajos del parlante, saturando los fantasmas; prendiendo el motorcillo de histeria y coraje emocional. 4:44… y el grito sigue ahora chocando contra los trombones y el solo de Luis que saca sangre clavándose entre los tímpanos que adornan el corazón.
Cuanta vibración inunda esta canción. Cuesta no emocionarse: “Porque si palpita no claudica, si duele es porque te grita, este corazón tan irracional.”


Luego viene el intermedio… o al menos el mío. Fue inevitable no cambiar el swicht para seguir con el disco. Un vaso de agua para hidratar tanta pérdida de masa delirante y acorralar –luego de toser un poco- con el “Loas al señor, loas a la virgen, loas en rock&roll, en salsa y reggaetón”. Y ya… Luis se va de largo con su visión de lo que nos habló un poco en “La Brecha”. Esa fe ciega en las instituciones. O lo que nos dice en “La mala reputación” sobre “vivir fuera del rebaño”. Al fin y al cabo, cada uno tiene su propia fe.

En algún ensayo interminable en la Burbuja -lugar donde se terminó grabando el disco- ,Luis me comentó su idea del video. Se imaginaba entrando a la Iglesia de “Pare de sufrir”, con cámaras, acompañado de personas exaltadas, llorando… como loco, despeinado, luchando contra los demonios… corriendo al altar, entregándose al pastor, para que supuestamente le aspire todo.
Al final de la canción Luis termina gritando “dejen en paz la música del diablo”. Algo que en su momento y estilo, supieron exponer Mick Jagger y Mijaíl Bulgákov.

"Loas" termina con un fragmento del audio de este video: http://www.youtube.com/watch?v=SF6NrQuup80, en donde un niño muy especial, predica algo que no se pueden perder.


“Qué bueno es contar contigo cada mañana” es lo que se me queda en la boca luego de escuchar “Puertas de oro”. Toda una melodía Lado B. La siento como una canción de otro disco, como invasiva en esta atmósfera. Sin embargo, casi siempre estas suelen ser las canciones que luego se vuelven más interesantes, especialmente cuando uno escuchó el disco unas 3000 veces.

Robert, Juano y Dandabass

Caldo de Cultivo cierra con “Esqueletos”. Lo mejor son las líneas trazadas por el bajo -que forman en cada puck- la columna vertebral del tema. Tantas cosas que uno tiene guardado… “el futuro es temporal, el tiempo nos mastica, nos corroe, complica y debilita”. Y el ser humano que se oxida (el daño de los años, nos escupirá extraños) hasta caer en espiral.

El cierre desde el minuto 3, muestra a la banda lista para terminar un clásico. Madura y precisa, se turnan los solos hasta cerrar en un leve eco que prepara el terreno para que Luis termine cantando el verbo "empezar".

Luego de eso, se escuchan los autos pasando por el malecón -de Guayaquil- que se cierran como si fuera el telón del mejor teatro. Adentro... el caldo de cultivo impacta, golpea y despierta un hambre distinto, ese que solo se llena con gloria y eternidad.

Remoja el caldo y escucha el menú en: www.myspace.com/luisruedaelferoztrenexpreso

Información nutricional:
Luego de que la banda se pusiera de acuerdo y a Robert Serlinn le gustara el proyecto, este llevó su equipo de grabación al eterno lugar de ensayo de la banda -ubicado frente al rió Guayas- para capturar el sonido original y energía que emanaba el caldo de cultivo. Varios esfuerzos técnicos se llevaron a cabo para potenciar el sonido de la "Burbuja", que en 4 meses quedó fotografiado musicalmente.

Después vino un periodo especial para los integrantes de la banda... proyectos personales, hijos en proceso y una "industria" difícil que no considera mayormente a los músicos independientes, hicieron que la mezcla y masterizada del caldo quedara en stand by por un tiempo.

Sin embargo para beneficio de todos los seguidores de las propuestas interesantes, Sergio Vivar agarró el proyecto a inicio de este año y terminó de ponerle la sazón final para considerar listo, el presente disco... para mí uno de los más estimulantes de la escena guayaca actual.

Monday, December 19, 2011

Dígalo en voz alta: “Mamá soy demente”



Por Andrés Emilio León Rodríguez
Nunca escuché tanta franqueza entre madre e hijo. Constantes preocupaciones para mamá, quien seguramente, fiel a su naturaleza, intenta que todo sea perfecto (como la madre tierra) y que sus hijos crezcan sanos. Pero bueno, la vida es otra, y todos crecemos con cosas por decir, dependiendo lo que vivimos. Estamos expuestos, y hay situaciones que nos hacen daño, otras, generan placer, dudas, desaciertos. En fin, experiencias.

“Esta vida es un carrusel”, grita la banda, mientras la gente se mueve en un circo. Personas disfrazadas, estereotipos dominantes que se pasean por la música y ahí van… los Mamá soy demente, haciendo preocupar a los padres por esta sobredosis de surrealismo.



“Y subí por un túnel de colores y descubrí que el cielo y el infierno no existen”, nos revela una voz anónima al final de “Radio novela”. En sí, esta banda guayaca radicada en México, ha escrito un “capítulo” completo, un interesante manual musical con amplias influencias psicodélicas y experimentales. El grupo no tiene techo, pero se siente claramente “contra la pared”, especialmente del tiempo. Sus integrantes tienen claro que para ser eternos, solo tienen esta vida para intentarlo.



Y los niños (que seguramente nos hablan desde adentro quejándose, puteando, reclamando egoístas por nuestros sueños) se unen al coro para resaltar los cánones sociales que nos tienen caminando como jaibas, lejos de nuestros ideales.

“No existe malo ni bueno
Todos quieren mucho dinero
El más grande como el pequeño
Todo el mundo busca dinero

No existe blanco ni negro
Imposible siempre queremos
Destruimos lo que creamos
Nos odiamos y nos amamos”


Según Wikipedia, “el odio proviene exactamente de la misma fuente que el amor y forma parte de la humanidad desde sus más primitivos inicios. El odio, como el amor, no es malo "per se"; es una herramienta".

Una herramienta... me gusta eso, y los integrantes de esta banda la suman a su propuesta musical que acerca muchos íconos de culto de los latinoamericanos, pero principalmente, intentan resaltar nuestra naturaleza mixta, repleta de emociones feroces y tiernas que son remarcadas por una sesión rítmica novedosa, guitarras en una constante búsqueda de sonidos limpios (sin perder fuerza), arreglos y composiciones electrónicas, sumadas a una voz llena de filtros, luz y seguridad.



Mamá soy demente, me acerca al pasado (como Dylan, que piensa que ahora es mucho más joven) y me pasea por mis recuerdos, allá por los 90, cuando Mr Bungle imaginaba (maquiavélicamente) su producción más experimental “Disco Volante”, el equivalente a lo que fue “Bitches Brew” (en los 70), para Miles Davis. En este caso. La banda guayaquileña (con fuerte influencia mexicana en su producción -Víctimas del Doctor Cerebro, Café Tacuba y otros hermanos gemelos incluidos-) intenta ganar millas volando como puede. Resalto principalmente su cuidado estético, tanto musical como visual, ya que al revisar su DVD “Cabaret Demente”, -presentado en el Forum Universal de las Culturas en Monterrey, México- se nota un fuerte manejo conceptual que sobrepasa la propuesta musical. Con la ayuda en la dirección de arte de Estefanía Villacís, la banda de Dennis Darquea (ex Latex) planea sin temor sobre la experimentación, receptando estímulos de todos los textos posibles… Dalí, Cirque de Soleil, Roberto Gómez Bolaños, entre otros, para plasmarlo en el inconciente, las plantas, el cielo y -¿porque no?- el sueño de la Inyección de Irma.


Además debo reconocer que me transportan al futuro. Rescatando nuestros sueños para enviarlos lejos de todo Zapping. Regresando con las mismas dudas y sorpresas, es normal que tropecemos “con el color de una pantalla en simple estática”.



El disco de la banda puede ser adquirido a través de ITunes y Cdbaby.com. La propuesta además incluye un cuento, factible de leer en: www.mamasoydemente.net. Algunos fragmentos de la historia de su protagonista, un niño y su encuentro en el mundo de las puertas, pueden ser escuchados al final de las canciones.

Cielo / infierno / amor / odio / se suman a una licuadora de sensaciones y estilos que son servidos en estéreo. Cada uno de nosotros, -dependiendo del background- sacará sus propias conclusiones sobre la banda y su distinta propuesta. Sin embargo, los invito a dejar sus comentarios para aterrizar lo que sentimos… claro, si es que aún no hemos perdido la costumbre y recordamos como se hace.


Por cierto. Este 16 de mayo vendrán a Guayaquil. Apaguen las computadoras y trepen al escalón 10 de las Peñas para entrar a Diva Nicotina. Jurado & compañía siguen con su intención de estimular la noche guayaca y podremos apreciar por “8 dólar” un interesante proveedor de ficción.

Hasta eso. Están invitados a empaparse de su música en www.myspace.com/mamasoydemente.
Saludos.

Wednesday, December 14, 2011

Estas mágicas electroacústicas ganas de joder


Matías Alvear, Andrés Caicedo, Álvaro Bermeo, Jasón de la Vega, Mateo Crespo


Por Andrés Emilio León Rodríguez


Yo no tomo. Realmente no tiene que ver con algo en especial como pensaba la abuelita de una ex enamorada que estaba convencida de que yo era un “gran chico”. Yo no tomo porque simplemente el sabor del licor no es lo mío, no me pasa… es así de simple. Sin embargo, a pesar de esa distancia (o tal vez porque existe) me es inevitable en ciertas noches sombrías sentir esa fascinación por acercarme al Ipod como quien acorrala a la bar tender para pedirle un trago de Guardarraya. Luego lo que ya algunos sabemos… sentir el mareo, el aroma a alcohol -servido siempre con toda la yapa del limón de nuestros ritmos andinos- que va invadiendo mis orejas hasta emborracharme de rock.

La Vía Láctea de Cumbayá está repleta de ríos de agua ardiente que embriagan a cualquier transeúnte, producto de tanto ensayo de esta banda quiteña. Pero la música sube y flota repletando las esquinas con aquella fragancia tan marcada en su tono musical, ese que se escucha en “Quitarán di ahí”, en donde “1537” es la bandera que flamea principalmente al final del disco. 




Justamente, sobre esta canción la gente de Silencio y Cineatica Films han intentado ponerle color y estilo. El pasillo suena y recorre las calles del centro histórico de Quito entre lluvia, alcohol y la danza de Gabriela Minda y Sebastián Salvador que engalanan los espacios con su notoriedad. Juan Carlos Donoso se encarga del Guión, la Dirección y Edición. Igualmente destaco gratamente la Dirección de Arte de Fernanda Andrade, quien decora con afonía los encuadres, por lo que aprovecho para dejarles este video y un archivo visual del tras cámaras, para que lo tomen mientras no manejan intentando evitar cualquier calamidad de esas que siempre habla Guardarraya y las celebra -en sus canciones- a tu salud.